Luego de una muerte la vida te enseña que Dios no quizo más, que el resto eran pruebas, que lo de más no importa siempre y cuando se pueda.
Yo ni conocía a Enrique, o a lo mejor no lo recuerdo o no lo quiero hacer. Esa vaina de los muertos me genera cierto estupor y deseo de no conocerlo todo, de estar bien informado con la poca información que ya tengo.
Con mi tío Javavier, a persar de haber quedado más que muerto, Dios si quizo, con él si se pudo. A pesar de estar vivo no es suficiente, pues a mi tío se le olvidó todo. Sólo sabe que está casado; no reconoce a sus hijos ni se acuerda de sus familiares. Esta vivo que es lo que en verdad importa.
Puedes publicar en este blog tus reflexiones, comentarios.
davidperez1@comcel.blackberry.com
0 comentarios:
Publicar un comentario